As Pontes lucha para no perder un símbolo de su pasado y de su futuro industrial

TerraChaXa
Comenzó del derrumbamiento del parque de los Carbones a pesar de las peticiones y protestas vecinales y por parte del Ayuntamiento que están en marcha
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29 Jan 2026

En la madrugada del pasado martes, las máquinas de Endesa iniciaron lo derribo del Parque de Carbones de la Central Térmica de As Pontes. "Sin preaviso al vecindario, sin debate público ni consenso institucional, comenzaron a caer los primeros arcos de una de las mayores obras de la ingeniería industrial del siglo XX", explican desde la asociación Amigos de As Pontes. El que se está demoliendo no es so un vestigio menor del pasado, sino una infraestructura única: el mayor espacio cubierto diáfano de España y el segundo del mundo, solo superado por el hangar Airbus de Jean-Luc Lagardère, en Francia.

"La decisión, amparada en una licencia concedida por el gobierno municipal del PSOE, encabezado por Valentín González Formoso, y con la pasividad de la Xunta de Galicia, supone para muchos una pérdida irreparable del patrimonio industrial gallego", añaden.

Aun así, desde el Ayuntamiento se sumaron a la reclamación, y, tras una reunión del alcalde con la Plataforma para la Defensa del Patrimonio Industrial de las Pontes, este acordó exigir por escrito a paralización cautelar inmediata de la demolición "mientras no se resulevan las solicitudes para que sea declarado Ben de Interés Cultural", dijo. También anunció la convocatoria inmediata de un pleno extraordinario "para un pronunciamiento claro". El objetivo es enviar dicho pronunciamiento a la Consellería de Cultura.

También se confirmó la apertura de una mesa de recogida de firmas en el Ayuntamiento, llamando a la movilización vecinal. Además, el viernes, en la Casa Dopeso, si le trasladará al presidente Alfonso Rueda dicha demanda coincidiendo con el acto sobre los fondos de Transición Justa.

El Parque de Carbones no solo fue una pieza clave en el funcionamiento de la central térmica, sino también un referente mundial de la ingeniería, con una cubierta de arcos pretensados que sostenían una superficie de más de 96.000 metros cuadrados, capaz de albergar tres estadios como lo de Riazor. Su solución técnica llegó incluso a servir de modelo para otras grandes infraestructuras, como el hangar del aeropuerto de Madrid.

A pesar del cierre de la mina en 2007 y de la central en 2023, la estructura se mantenía en buen estado de conservación, con un repintado reciente y sin signos de deterioro grave. Por eso, desde amplios sectores sociales y culturales se considera que lo derribo "no responde ni a criterios de seguridad ni la una estrategia de transición ecológica, sino la una decisión política que apuesta por la vía más rápida y destructiva, frente a la reutilización y resignificación del patrimonio industrial".

LAS PETICIONES QUE NO TUVIERON RESPUESTA

En este contexto, la asociación Amigos de As Pontes viene alertando desde hace meses de la urgencia de actuar para evitar la desaparición del Parque de Carbones. La entidad presentó un escrito en el Ayuntamiento solicitando un acuerdo plenario que muestre el apoyo expreso de la corporación municipal a la defensa de esta infraestructura, trasladando esa reclamación al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. El objetivo es situar la reutilización del Parque de Carbones como una prioridad estratégica para el futuro del municipio, en un momento marcado por la reconversión industrial.

Desde la asociación destacan que esta infraestructura podría convertirse en un motor de desarrollo económico, cultural y turístico, siguiendo ejemplos europeos en los que antiguas instalaciones industriales fueron transformadas en espacios culturales, tecnológicos o de innovación. La reciente visita del experto Alfonso Muñoz Cuesta reforzó esta visión, advirtiendo de una destrucción progresiva y, a su juicio, "irresponsable de un patrimonio singular que aún está a tiempo de ser recuperado con criterios técnicos y de sostenibilidad".

Amigos de As Pontes también solicitó formalmente a la Xunta de Galicia la incoación del expediente para declarar el Parque de Carbones Ben de Interés Cultural (BIC), así como la elaboración de un proyecto integral de reutilización financiado con fondos de Transición Justa. La propuesta incluía la creación de un centro de referencia en un antiguo edificio de Endesa y la puesta en marcha de un Comité de Transición Justa de As Pontes, que había permitido planificar de forma participativa el futuro de las infraestructuras industriales y del entorno del lago.

Sin embargo, la realidad se impuso con la entrada de las máquinas. Endesa cuenta con una licencia que permite actuaciones que comprometen definitivamente la conservación de esta estructura histórica. Para los colectivos defensores del patrimonio, lo derribo del Parque de Carbones es una agresión a la memoria colectiva y una oportunidad perdida para construir un nuevo futuro con identidad propia. Hoy caen los primeros arcos; con ellos, también se termina con una parte esencial de la historia industrial de As Pontes.

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