“El futuro del sector es exigente pero también tiene muchas oportunidades”

Muimenta volverá a ser desde hoy la capital del agro en la XLII edición de la Moexmu, que se celebrará el fin de semana del 10 al 12 de abril, aplazada por motivo de la Semana Santa.
El recinto ferial Manuel Vila López acoge estos días lo que es la XLII edición de la Mostra Exposición, el XL Concurso de Ganado Frisón, el XXXIV Concurso Autonómico de Ganado, la XL Exposición de Ganado de Raza Rubia Gallega y la XXX Subasta de Ganado Selecto, además del V Concurso de Jóvenes Peladores, el XXV Concurso de Jóvenes Manejadores y el VIII Monográfico del Can de Palleiro.
La feria multisectorial abrirá sus puertas oficialmente esta tarde de viernes con el pregón de César Álvarez, presidente de la Feria de Muestras de Vegadeo, a las 19:30 horas. Ya antes del pregón tendrá lugar el concurso de jóvenes preparadores de ganado y la actuación de Asubíos da Chaira.
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Hablamos con César Álvarez, que hace varias reflexiones sobre la Moexmu, las ferias multisectoriales y el futuro del sector.
¿Cómo recibe el nombramiento de pregonero de la Moexmu?
Lo recibo con mucho orgullo, pero también con mucha responsabilidad. Para mí es un reconocimiento a la trayectoria y al trabajo que hay detrás de la Feria de Muestras de Vegadeo. La Moexmu pone en valor ese camino, y en este momento me toca a mí representarlo, siendo muy consciente de que detrás hay mucha gente que lo hizo posible. Y además lo entiendo como una oportunidad para reforzar una idea en la que creo firmemente: el rural no es el problema, es parte de la solución, y ferias como la Moexmu lo demuestran cada año.
¿Cuál es su vinculación y la de Vegadeo con la Moexmu?
La vinculación, siendo sinceros, no era directa hasta ahora, y eso también refleja una realidad que nos pasa a muchos territorios: cada uno tiene una actividad muy intensa y muchas veces estamos muy centrados en nuestro propio entorno. Pero precisamente este tipo de encuentros sirven para eso, para conocernos, para acercarnos y para empezar a trabajar en red. A partir de este momento, yo creo que se abre una relación muy interesante entre Vegadeo y Muimenta, entre la Feria de Muestras y la Moexmu, basada en el intercambio, en la colaboración y en el apoyo mutuo. Porque al final estamos hablando de realidades muy similares, con los mismos retos y también con muchas oportunidades en común, y cuando somos capaces de conectar territorios, todos salimos reforzados.
¿Cómo ve esta feria sectorial de Muimenta? ¿Cuál puede ser el secreto de su éxito?
Yo la veo como un ejemplo muy claro de lo que puede llegar a ser una feria cuando hay un territorio detrás que cree en ella. Más allá del formato o del tamaño, lo que marca la diferencia es todo lo que no se ve: el trabajo continuo, la implicación de la gente y la capacidad de mantener un proyecto en el tiempo. El secreto del éxito, desde mi punto de vista, está precisamente ahí, en que no es solo una feria, es algo que el pueblo siente como propio, y cuando un proyecto se vive así, deja de ser puntual y pasa a formar parte de la identidad del territorio. Además, creo que hay algo muy importante, que es saber aprovechar lo que se tiene, no se trata de tener más recursos, sino de saber sacar rendimiento a las fortalezas propias, y ahí es donde este tipo de ferias marcan la diferencia. Y cuando se combinan esas tres cosas —implicación, continuidad y sentido de pertenencia—, los resultados acaban llegando. En definitiva, funciona porque el pueblo la siente como suya.
¿Qué aporta la Moexmu al panorama agrogandero gallego?
Aporta mucho más que visibilidad. La Moexmu es una herramienta real para el sector agrogandero, porque genera un espacio donde se comparte conocimiento, donde se ven nuevas soluciones y donde se crean oportunidades. Es un punto de encuentro entre profesionales, empresas, instituciones y territorio, y eso es clave para un sector que necesita estar en constante evolución. Además, permite poner en valor el trabajo que se hace en el día a día, acercarlo a la gente y darle el reconocimiento que muchas veces no tiene. Y también hay un componente importante de dinamización económica, porque mueve actividad, genera negocio y ayuda a fijar población. Al final, este tipo de ferias no solo muestran lo que hay, sino que ayudan a impulsar lo que viene, y eso es fundamental para el futuro del sector; podemos resumirlo en que la Moexmu aporta valor real al sector, no solo visibilidad.
¿Son necesarias las ferias sectoriales?
Sí, son necesarias, y cada vez más. Pero no entendidas como antes, sino adaptadas al momento actual; hoy vivimos en un entorno muy digital, pero el contacto directo sigue siendo insustituible. Las ferias sectoriales permiten ver, tocar, hablar, comparar… y eso, en un sector como el agrogandero, es fundamental. Además, son espacios donde se comparte conocimiento, donde se generan relaciones y donde surgen oportunidades que no siempre aparecen en otros canales. También tienen un papel importante en la visibilidad del sector, en acercarlo a la sociedad y en poner en valor el trabajo que hay detrás. Y, por último, son herramientas de dinamización económica y territorial, que ayudan a mantener vivo el medio rural. Por eso yo creo que no solo son necesarias, sino que bien enfocadas son imprescindibles; son necesarias porque conectan lo que el sector necesita: personas, conocimiento y oportunidades.
Háblenos un poco de su trabajo al frente de la Feria de Muestras de Vegadeo. ¿Cuál es su situación actual?
La Feria de Muestras de Vegadeo es una pieza muy importante dentro de nuestro territorio, no solo por lo que representa la feria en sí, sino por todo lo que genera a su alrededor en términos de actividad, de economía y de dinamización. Nuestro trabajo está muy centrado en consolidar ese proyecto y en adaptarlo a los nuevos tiempos, sin perder la esencia que lo hizo fuerte durante tantos años. Venimos de un recorrido importante, con una trayectoria reconocida, pero también somos conscientes de que hay que seguir evolucionando, mejorando la organización, ampliando oportunidades y reforzando su papel dentro del sector y del territorio. La situación actual es de estabilidad, pero también de trabajo constante; no nos conformamos con mantener, queremos seguir creciendo y aportando valor. Y en esa línea estamos, trabajando para que la Feria de Muestras de Vegadeo siga siendo un referente, no solo por lo que fue, sino por lo que puede seguir siendo en el futuro; estamos trabajando para consolidar y seguir haciendo crecer un proyecto clave para el territorio.
¿Cómo ve el futuro del sector?
El futuro del sector es exigente, pero también tiene muchas oportunidades. Es cierto que hay dificultades importantes: la rentabilidad, el tamaño de las explotaciones, la adaptación a nuevas normativas, los daños y las enfermedades… todo eso está ahí y no se puede ignorar. Pero también estamos en un momento en el que el sector está evolucionando, hay más profesionalización, más innovación, más capacidad de adaptación, y eso es clave. Cada vez se valora más lo que se produce, la calidad, la trazabilidad, el origen… y ahí el rural tiene una posición muy importante. Yo creo que el futuro pasa por seguir mejorando en la gestión, por apostar por el valor añadido y por entender que ya no vale solo producir, hay que saber posicionar lo que se produce. Y también por algo fundamental: creer en el sector, porque cuando hay conocimiento, trabajo y compromiso, el sector responde. Por eso, más que un problema, yo lo veo como un sector con futuro, pero que exige estar preparados y dar un paso adelante.
¿Hay relevo generacional? ¿O la juventud sigue escapando del rural?
Es una realidad que durante muchos años la juventud se marchó del rural, pero no se marcha porque quiera, se marcha porque no le estamos dando motivos suficientes para quedarse. En cualquier trabajo, por mucho que te guste, nadie te regala nada, y eso en el rural lo tenemos muy claro desde siempre: aquí, según trabajas, así recoges… y no siempre se da lo que uno espera, igual que en la ciudad. También hay otra reflexión que creo que es importante hacer: a veces los propios que estamos no facilitamos ese relevo, los primeros que tenemos que apostar por él somos los empresarios, los ganaderos, las familias. No sé por qué tenemos esa idea de que al de al lado le resulta más fácil; aquí, como en cualquier sitio, todo cuesta trabajo, sacrificio y constancia. Ahora bien, esa tendencia no es irreversible, cada vez hay más jóvenes que ven en el sector una oportunidad, pero para que eso sea una realidad necesitamos generar las condiciones adecuadas. El relevo generacional no va a llegar solo, tiene que haber rentabilidad, calidad de vida y un entorno que facilite emprender y quedarse. Y también hay que hablar claro: sin trabajo no hay resultados y sin gestión no hay éxito, ni en el rural ni en la ciudad. Cuando esas condiciones se dan, el relevo aparece; lo estamos viendo, con gente joven formada, con nuevas ideas y con ganas de hacer las cosas de otra manera. Además, el sector también está cambiando, hoy una explotación ganadera es una empresa, muchas veces con un volumen muy importante, con tecnología, con gestión; ahí hay una oportunidad enorme. Al final, todo empieza en casa, en cómo hablamos del rural, en cómo lo valoramos, en el ambiente que generamos. Y aquí, en lugares como Muimenta, en A Terra Chá, eso se está haciendo muy bien; se nota que hay identidad, que hay orgullo, que hay continuidad, eso no es casualidad, eso es trabajo de mucha gente durante mucho tiempo. Por eso yo soy optimista, pero con los pies en la tierra: hay futuro, pero hay que trabajarlo.
Está claro que hay una necesidad de impulsar el sector, ¿qué cosas quedan por hacer?
Quedan muchas cosas por hacer, pero lo importante es que cada vez tenemos más claro por dónde hay que ir. Lo primero es reconocer la dignidad del sector, y eso empieza por nosotros mismos, por el propio ganadero, el forestal y el agricultor; no hablo solo de discurso, hablo de hechos: de reconocernos, de creer en lo que hacemos, de tener rentabilidad y de contar con condiciones para desarrollar un proyecto de vida digno. Lo segundo es mejorar la gestión, tanto desde dentro como desde fuera, apostando por la profesionalización, la eficiencia y la adaptación a un entorno cada vez más exigente, y desde las administraciones, siendo más ágiles, más útiles y más cercanas a la realidad del territorio. Y hay algo que para mí es clave: no se trata solo de competir, sino de saber dónde quieres competir. Porque a veces queremos empezar por el final. Todos queremos ganar, pero pocas veces nos preguntamos qué estamos dispuestos a perder. También es clave facilitar el acceso a quienes quieren incorporarse; el relevo generacional no puede ser un problema administrativo o económico, tiene que ser una oportunidad real. Y hay algo que para mí es fundamental: cambiar el relato; tenemos que hablar del rural desde el valor, desde la capacidad, desde lo que aporta, no desde la queja. A veces estamos instalados en la queja constante y no somos conscientes de lo que tenemos, no cuidamos lo nuestro. Por eso insisto en cambiar el discurso, para cambiar la percepción, y eso influye directamente en las decisiones. Al final, no se trata de hacer grandes cosas, se trata de hacer bien las cosas importantes y hacerlas juntos.