El parque de los Carbones de As Pontes obtiene una tregua antes de su desmantelamiento

Tras una intensa tarde de negociaciones, el alcalde de As Pontes y también presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, ordenó la paralización puntual de la demolición del parque de los Carbones. Esta orden supone diez días de plazo de suspensión de las obras, a la espera de que la Xunta, en este tiempo, pueda determinar se existen motivos culturales, históricos y sociales suficientes para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC).
Esta actuación fue decidida en común acuerdo con los miembros de la Plataforma en Defensa del Patrimonio Industrial de As Pontes, quienes trasladaron al alcalde a urgencia de conservar la estructura después de que Endesa había iniciado los trabajos de derribo. Segundo denunció la asociación Amigos de As Pontes, los trabajos comenzaron sin preaviso al vecindario, sin debate público ni consenso institucional, con la caída de los primeros arcos de una infraestructura considerada una de las mayores obras de la ingeniería industrial del siglo XX.
El Parque de Carbones no es un resto menor del pasado industrial, sino una estructura única a nivel mundial: se trata del mayor espacio cubierto diáfano de España y del segundo del mundo, solo superado por el hangar Airbus Jean-Luc Lagardère, en Francia. Su cubierta de arcos pretensados sostenía una superficie superior a los 96.000 metros cuadrados, equivalente a la capacidad de tres estadios como lo de Riazor, y su solución técnica llegó a servir de referencia para otras grandes infraestructuras, entre ellas el hangar del aeropuerto de Madrid.
Para la asociación, esta actuación supondría una pérdida irreparable del patrimonio industrial gallego y un golpe a la memoria colectiva de un territorio marcado durante décadas por la actividad energética.
La demolición resulta especialmente controvertida porque, a pesar del cierre de la mina en 2007 y de la central térmica en 2023, la estructura se encontraba en buen estado de conservación, con un repintado reciente y sin señales de deterioro grave. Por este motivo, amplios sectores sociales y culturales consideran que lo derribo no responde ni a criterios de seguridad ni la una estrategia real de transición ecológica, sino la una decisión política que apuesta por la vía más rápida y destructiva frente a la reutilización y resignificación del patrimonio industrial existente.
En los últimos meses, Amigos de As Pontes viene advirtiendo de la urgencia de actuar para evitar la desaparición del Parque de Carbones. La entidad presentó un escrito en el Ayuntamiento solicitando un acuerdo plenario que expresara el apoyo institucional a la defensa de esta infraestructura y que esa postura fuera trasladada al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. El objetivo era situar la reutilización del Parque de Carbones como una prioridad estratégica para el futuro del municipio, en un contexto de reconversión industrial y búsqueda de nuevos motores económicos.
En este sentido, la reciente visita del experto Alfonso Muñoz Cuesta reforzó esta visión, al alertar de una destrucción progresiva y, a su juicio, irresponsable de un patrimonio singular que aún estaba a tiempo de ser recuperado con criterios técnicos y de sostenibilidad.
Además, Amigos de As Pontes ya había solicitado formalmente a la Xunta de Galicia la incoación del expediente para declarar el Parque de Carbones Bien de Interés Cultural, así como la elaboración de un proyecto integral de reutilización financiado con fondos de Transición Justa. La propuesta incluía la creación de un centro de referencia en un antiguo edificio de Endesa y la puesta en marcha de un Comité de Transición Justa de As Pontes que permitiera planificar de forma participativa el futuro de las infraestructuras industriales y del entorno del lago. Esta medida fue apoyada de forma unánime por el Pleno de la Corporación, en una sesión extraordinaria convocada de urgencia.