“Estamos tejiendo una red regueifana que va creciendo”

Creo que procede en primer lugar aclarar que es la regueifa.
La regueifa es el género de improvisación oral en verso más extendido actualmente en la Galicia y está viviendo un momento de recuperación potentísimo. Pero también hay que tener en cuenta los brindos o loias de las tierras del Courel, que también se están recuperando. La regueifa y el brindo son nuestros géneros de improvisación oral en verso, pero son muchos los que hay por el mundo adelante. Se estructuran en coplas de cuatro versos octosílabos en los que riman los pares. Normalmente improvisan dos o más personas que se van contestando unas a las otras, muchas veces en el formato de controversia. A pesar de que también había regueifa recitada, lo más habitual es que se cante con melodías diferentes según la zona, a veces también con acompañamiento musical. Es muy conocida la melodía de Bergantiños, pero se puede improvisar con cualquier base melódica como por ejemplo la de “La salga de la Carolina” o #cualquier otra con versos octosílabos. Actualmente estamos la regueifar también sobre bases electrónicas.
No CEIP Basanta Silva están recuperando mediante un proyecto las regueifas. Explíquenos un poco en que consiste y como surgió la idea.
El proyecto “Expalla a regueifa pola Chaira” nació en el 2022, cuando yo asumí en mi centro a coordinación del Equipo de Dinamización Lingüística, porque me parecía una manera de fomentar nuestra lengua entre la chavalada en un formato muy lúdico e informal. A mí siempre me gustó la regueifa, la veía en el Luar de niña y admiraba a los viejos regueifeiros y también a las que comenzaban de aquella, las Garotas de la Ribeira. No Antroido de Ansemar, ya cuando yo era adolescente, se cantaban coplas y a mí se me ocurrían desde lo público; siempre pedían gente que subiera al escenario para cantar, pero yo nunca me atrevía. Ahora, llevando cerca de dos décadas en la docencia, el pánico escénico es menor. Soy consciente de que no afino bien, pero el importante es echarle ilusión y practicar mucho. Yo fui aprendiendo a improvisar a la vez que mi alumnado; no es el mismo que puedas tener un trozo para pensar y escribir las coplas que pensarlas en segundos y cantarlas en el momento. Para eso hay que practicar mucho, pero es como todo, si te gusta, le dedicas mucho tiempo. Tengo alumnas que improvisan mucho mejor que yo y lo digo con mucho orgullo.
¿Qué es lo que estáis haciendo?
Como bien dice el nombre del proyecto, estamos desparramando la regueifa por nuestra comarca, para visibilizarla, para que la gente la conozca y tener un público interesado. En la práctica lo que hacemos es visitar colegios, institutos, centros de mayores y otras instituciones para impartir talleres de regueifa en los que gente de todas las edades está aprendiendo a improvisar. Mismo en varias ocasiones mezclamos en uno mismo taller a gente pequeña con adultas y funcionó genial. Lo pasan bien, reí y viven un trozo desenfadado y acogedor. Y eso es hermosísimo, no se puede explicar con palabras. Hay que tener en cuenta que mi alumnado regueifeiro es lo que imparte los talleres y lo hacen de maravilla. También hacemos espectáculos en los que hay juegos de improvisación en centros educativos, plazas, ferias y romerías; o en cualquier lugar que se preste.

¿Cuánta gente está involucrándose y por qué Vilalba?
Actualmente, hay un grupito de siete jóvenes y chicos de entre 13 y 16 años, pero hubo un curso en el que hicimos una liga de regueifa y se anotaron hasta medio ciento de participantes. También estamos llevando a cabo un trabajo de investigación sobre la improvisación en la Terra Chá y están saliendo nombres de muchas personas que inventaban coplas en el momento y que se enfrentaban verbalmente ante un público. Por tanto, la regueifa estuvo viva aquí en nuestra comarca y nosotros tenemos la misión de recuperarla. La gente mayor habla de coplas o cántigas; las palabras “regueifa” y “regueifeiro/a” probablemente se transmitieran a través del programa Luar, que en nuestras comarcas tiene un público muy fiel desde sus comienzos, como todas sabemos.
¿Está la gente joven cobrando protagonismo en esta especialidad?
Por supuesto, ellas son las protagonistas. Y digo ellas porque son la amplísima mayoría; a los rapaces les cuesta más cantar en público, por lo menos en nuestro centro. El profesorado que estamos trabajando la improvisación oral tratamos de empoderar la chavalada, para que ellas se autogestionen y lleven el timón de este barco regueifeiro. Son ellas el presente y el futuro de nuestra lengua y tienen que hablar sobre su realidad. Creemos que la nueva regueifa no debe continuar los temas trillados de los precedentes, sino que la gente nueva tiene que hablar de sus vivencias, teniendo muy presentes valores como la igualdad, el ecologismo o la defensa del idioma.
¿Cómo es el avance y qué futuro tiene?
Estamos tejiendo una red regueifeira en la que se enreda gente de todas las edades y de muchos puntos del país, una red que va creciendo gracias al activismo y la ilusión de maestras y alumnas. Vemos el futuro con mucha esperanza, ya que toda una hornada de jóvenes y chicos que comenzaron a improvisar en las aulas hace unos años, gracias al proyecto Regueifesta, ya se están dedicando profesionalmente a la regueifa, como es el caso de las personas que conforman el colectivo “Erre que Erre, Regueifa Rabuda”.
Se está dando visiblidad en lugares como Pardiñas. ¿Se están creando nuevas citas?
Pardiñas está siendo un referente muy importante para la regueifa adolescente en los últimos años. Parece que el espectáculo está gustando a un público tan amplio y diverso cómo lo que allí hay y cuido que es porque la chavalada transmite mucha fuerza al cantar sobre temas de actualidad, reivindicando causas justas en un tono desenfadado y divertido. Nuestro club de regueifa está participando también en otras citas que se van repitiendo anualmente, como es el Regueifa Tour en Vilalba, la Regueifesta en Compostela, ferias como Romería Artesana de la Explanada en Muras o la Feria del Capón y la Feria del Queso en Vilalba.
¿Cómo se hace un regueifeiro?
Como cualquier deporte o disciplina, se precisa mucha práctica; hay que echar muchas horas improvisando con gente próxima, colegas y familia, romperles la cabeciña en la casa cantando coplas. Pero, cuando crece una regueifeira es ante un público amplio, cuando tienes que darlo todo, pensar enseguida, sacar coplas ingeniosas que hagan referencia a la gente que está allí, al punto, y que hagan gracia. Es como una deportista en una competición. Debes confiar en ti misma, tener sosiego y sacar los versos de tu interior, con fuerza y con ilusión. Una vez que ceibas por la garganta tus pensamientos en forma de cuanto, te liberas, quedas satisfecha del que hiciste, te da una adrenalina brutal que tienes que compartir con las compañeras. Y después viene la fiesta, las conversas en las que ponemos en común como regueifamos, si nos apetece, o simplemente cantamos y bailamos juntas. O lloramos de emoción, que también pasa.
¿Y como maestra, cómo se enseña?
Antes de enseñar debes aprender, así que al principio asistí como alumna a todos los talleres de regueifa que pude, además de leer mucho sobre el tema, ver vídeos de gente regueifando, etc. Pero una maestra no tiene que ser una grande regueifeira para enseñar a su alumnado a improvisar. Debe llenarse de fuerza y tirar para adelante. Cuando empecé a trabajar con el alumnado, no era capaz de improvisar las coplas sin escribirlas y aun así, como son muy empecinada, me lancé de cabeza, porque me gustaba. La gente nueva aprende muy enseguida con juegos en los que les damos el verso de arranque o el pie forzado (el último) y deben componer su copla, o con determinadas palabras. Pero la broma que mejor funciona en los talleres es lo que llamamos la “bomba”, que tiene cierta competitividad, pues se hacen grupos pequeños en los que se arrojan coplas unas a las otras. Por eso nunca damos finalizado el taller a la hora acordada, pues no paran de echar coplas y más coplas. Es maravilloso.
¿Cuáles son los proyectos a largo plazo?
Una de nuestras manías es continuar las pesquisas sobre la improvisación oral en verso en la Terra Chá, recopilar nombres e historias de personas que destacaron en ese campo y, de camino, investigar si teníamos algún nombre concreto para los cuántos improvisados y sus creadoras. Y, por supuesto, nuestra misión seguirá siendo desparramar la regueifa por nuestra comarca, transmitiéndola a la gente de todas las edades, subiendo a nuestro carro regueifeiro a más chavalada y profesorado. Ese carro cantareiro lleva por banderas a lengua y la identidad para que, como dijo nuestro Manuel María, sigamos hablando “a menudo en esta música / en la que canta Galicia desde siempre”.