“Oblea se acerca al folk horror y al suspense gótico, sin abandonar el contexto histórico”

GaliciaXa | TerraChaXa
El pontés X.M. Ferro Formoso promociona esta temporada la novela que da continuidad a Terror Mortis
xm-formoso-escritor
28 Jun 2026

Háblenos un poco de Oblea. ¿La entendemos como una continuación de Terror Mortis?

Oblea es una novela de intriga histórica ambientada nuevamente en la Galicia de finales del siglo XIX, pero con un tono algo más oscuro y simbólico que Terror Mortis. Vuelven a aparecer el doctor Alfonso Neira Lafontaine y el subteniente Anselmo Piñeiro, pero la historia puede leerse perfectamente de manera independiente. Hay referencias y continuidad narrativa, pero también una nueva investigación, nuevos personajes y una atmósfera diferente. En esta ocasión la trama se sumerge más en el mundo de las leyendas, de las supersticiones y de los secretos familiares.

¿Habrá paisajes y personajes conocidos?

En esta ocasión la trama se desarrolla en diferentes lugares de las Fragas do Eume y de la comarca eumesa. El río Eume tiene un peso muy importante en la novela, haciendo de hilo conductor simbólico. También reaparecen personajes ya conocidos por los lectores de Terror Mortis, como Lafontaine, Piñeiro o Clara, pero evolucionados, con una relación más profunda y compleja entre ellos.

¿Qué parecidos o diferencias se encuentran con la precedente?

Las dos novelas comparten la mezcla de investigación criminal, documentación histórica e imaginario gallego. La diferencia principal es que Oblea tiene un ritmo más pausado y atmosférico, más centrado en la tensión psicológica y en el misterio ancestral. Si Terror Mortis era más una novela de investigación forense clásica, Oblea se acerca por momentos al folk horror y al suspense gótico, sin abandonar nunca el contexto histórico gallego.

¿Cuánto tardó en escribirla?

La novela la escribí fundamentalmente durante el verano del año pasado, aunque en realidad no dejé de escribir desde que terminé Terror Mortis. De alguna manera, una novela me llevó a la otra de forma bastante natural. Además de la propia escritura, hubo también un importante trabajo de documentación histórica, lectura y visitas a los lugares que aparecen en la historia. Me gusta mucho construir escenarios reales e intentar que el lector sienta que está caminando por esos espacios.

¿Por ahora dónde fue presentada y cuál será el siguiente paso?

La novela fue presentada en espacios muy especiales y muy vinculados emocionalmente a mi trabajo como documentalista y técnico en gestión del patrimonio cultural, como el Monasterio de San Xoán de Caaveiro, el Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes o la Biblioteca Municipal Rivera Rouco. El siguiente paso es continuar haciendo presentaciones, intentando llevar la novela fuera del ámbito local y seguir ampliando lectores.

¿Ya estamos pensando en la siguiente?

Sí. Ya estoy trabajando en nuevos proyectos. Algunos continúan el universo de Lafontaine y Piñeiro y otros exploran registros distintos, pero siempre manteniendo ese interés por la historia, la memoria, el misterio y el paisaje gallego.

¿Cómo y por qué dio el paso para escribir?

Llevo escribiendo prácticamente toda la vida, aunque durante muchos años escribí sobre todo informes, artículos, proyectos o textos relacionados con el patrimonio cultural. La narrativa siempre estaba ahí, y finalmente me decidí a dar el paso definitivo. Supongo que llegó un momento en el que sentí la necesidad de convertir todas esas historias, leyendas, lugares y obsesiones personales en literatura.

¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos de su faceta de escritor?

Lo que más me gusta probablemente sea todo el proceso previo a la propia escritura: la documentación, la investigación histórica y la construcción del guion. Me gusta mucho sumergirme en los lugares, en las leyendas, en los documentos e ir armando poco a poco la arquitectura de la historia antes de comenzar a escribirla. También disfruto especialmente de los clubes de lectura, porque me permiten conectar con los lectores después de haber leído la novela. Eso abre una dimensión completamente nueva, ya que escuchar sus interpretaciones, reacciones o teorías me ayuda también a seguir construyendo nuevas historias y a trabajar en la evolución de los personajes. Lo que menos, seguramente, es la parte más mecánica del proceso, como las correcciones y la edición. Y las presentaciones no es que no me gusten, pero a veces me siento un poco limitado porque no puedo hablar libremente de determinados aspectos de la novela para no hacer spoilers… (ríe).

¿Cómo se definiría como escritor?

Creo que soy un escritor muy vinculado al territorio, a la memoria y a la atmósfera. Me interesa mucho la idea de utilizar Galicia no solo como escenario, sino casi como un personaje más. También intento combinar el rigor documental con la intriga y con la emoción narrativa.

¿Se dedica a la escritura plenamente o la combina con una actividad laboral diferente?

Compagino la escritura con mi actividad profesional vinculada a la documentación, a la gestión cultural y al patrimonio. En realidad, ambos mundos se alimentan mutuamente, porque muchas de las historias, espacios o temas sobre los que escribo nacen precisamente de ese contacto constante con la memoria y con el patrimonio cultural gallego.

Escribe bajo seudónimo. ¿Por qué ese nombre, tiene algún significado?

Sí. Firmo como X. M. Ferro Formoso, un seudónimo construido a partir de los apellidos de mis abuelas. Era una manera de rendirles homenaje y también de crear una identidad literaria propia muy ligada a mis raíces familiares y al territorio del que procedo.

0.1182279586792