Riotorto celebra el éxito de una multitudinaria Feria del Ferro que reivindica la tradición herrera

Riotorto reafirmó este año el valor de su oficio más representativo con una Feria del Ferro que destacó por la elevada afluencia de público y por la amplia participación a lo largo de toda la jornada. La cita, consolidada como uno de los eventos más relevantes del municipio, reunió a cientos de personas que se acercaron para conocer de cerca el trabajo de los herreros y disfrutar de las múltiples actividades programadas.
La edición de este año volvió a poner de manifiesto la buena salud de esta tradición artesanal, con un programa que combinó demostraciones en directo, talleres y propuestas para todos los públicos. Especial protagonismo tuvieron los más pequeños, que pudieron participar en actividades pensadas para acercarlos al oficio, elaborando sus propias piezas y descubriendo el trabajo del hierro de una manera lúdica.
El mercado artesanal también contó con una notable presencia de puestos, en los que, además de la forja, se pudieron encontrar productos de otros oficios tradicionales, así como artículos del campo, configurando una oferta variada y atractiva para los visitantes.
Durante la jornada también se contó con la presencia de diversas autoridades, que participaron en los actos organizados y destacaron la importancia de iniciativas como esta para dinamizar el rural y preservar el patrimonio cultural. El pregón corrió al frente del actor Luis Iglesia, quien puso en valor el trabajo de los herreros como símbolo de esfuerzo, dedicación y compromiso con la tradición.
La feria sirvió también para reivindicar el papel histórico de este oficio, profundamente ligado a la identidad de Riotorto y presente en numerosas referencias culturales y mitológicas. En un contexto marcado por la modernización y los cambios sociales, la continuidad de estas prácticas artesanales se evidencia como un ejemplo de resistencia y adaptación.
El balance final de la jornada fue muy positivo, tanto por la participación como por la implicación del paisanaje y de la organización, que lograron convertir una vez más la Feria del Ferro en un escaparate destacado de la artesanía gallega y en un punto de encuentro para reivindicar el valor del trabajo tradicional.
