Fiestas de Vilalba: Román será la homenajeada en este 2026

TerraChaXa
El último día de las fiestas vilalbesas estará dedicado a esta localidad de gran tradición canteril
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5 Sep 2026

Como es habitual, el último día de las fiestas de San Ramón y Santa María se escoge una parroquia para ser homenajeada. Este año, la parroquia protagonista será San Román. Se dedicará todo un día, el domingo 6, a disfrutar de una mezcla de oficio religioso, música y baile.

El programa comenzará a las 11.45 horas con una recepción en la Casa del Ayuntamiento a la parroquia de San Román, de la mano del grupo tradicional Cerna de Árbol. Seguidamente, tendrá lugar la misa solemne, cantada por la Coral Polifónica Vilalbesa.

Además, habrá una ofrenda a Manuel María en el espacio Manuel María a las 12.30 horas y ya a partir de las 14.00 horas comenzará la sesión vermú larga, que estará amenizada por la orquesta Acordes, encargada de animar a los vecinos en este final de fiestas.

LA PARROQUIA

La parroquia de Román o Santa Eulalia de Román es una de las localidades que forman parte del Ayuntamiento de Vilalba. Situada en un espacio delimitado por las parroquias de Goiriz, Rioaveso, Carballido y San Lourenzo de Árbol, Román conserva un importante patrimonio histórico y cultural que permite acercarse a la identidad y a la historia de A Terra Chá.

Su memoria está estrechamente ligada a la tradición de los canteros y, en particular, a la familia de los Carboeira o Carbonera, una dinastía de artesanos de la piedra a la que se atribuye la creación de numerosos cruceiros, puentes, altares, nichos y otros elementos de granito repartidos por diferentes puntos de A Terra Chá y A Mariña.

La tradición canteril de esta parroquia se remonta, cuando menos, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Domingo Seoane, nacido en 1790, está considerado el primer cantero de la parroquia de Román del que existe constancia. A partir de él, varias generaciones de la familia continuaron con la actividad y dejaron su huella en un amplio territorio. Fueron cinco generaciones de trabajadores dedicados a dar forma a la piedra, manteniendo una tradición artesanal que se transmitió a lo largo del tiempo.

PRODUCCIÓN CANTERIL

Entre los miembros de esta familia destaca especialmente Manuel Seoane, autor de numerosas obras. Su producción se extiende por diferentes localidades, lo que da una idea de la importancia que alcanzaron los canteros de Román. Entre los trabajos que se le atribuyen figuran el cruceiro de Ver, en la propia parroquia de Román; el del cementerio de Santa Cecilia de Ferrol; diferentes elementos de la playa fluvial de Vilalba y del atrio de la iglesia de Sancovade.

Uno de los ejemplos más destacados de esta tradición en la propia localidad es el cruceiro de Lanzán, erigido en 1906 por devoción de un particular. Situado en la parroquia de Tardade, en el municipio de Vilalba, es considerado una de las piezas más sobresalientes de los cruceiros de A Terra Chá por su profusa decoración. La obra está vinculada a la familia de los canteros de Román y, según los testimonios familiares recogidos, fue realizada por Andrés Seoane Fernández y su hijo Marcelino, pertenecientes a la segunda y tercera generación de canteros.

El cruceiro de Lanzán habría servido, además, como modelo para otra pieza situada en el atrio de la iglesia de Sancovade, también en el municipio de Vilalba. Este tipo de obras permiten comprender la evolución y la continuidad de la tradición canteril de Román, así como su influencia más allá de los límites de la propia parroquia.

La huella de esta actividad artesanal también está presente en el corazón de San Román. En el propio atrio de la iglesia parroquial puede contemplarse un cruceiro de granito en el que aparecen representados Cristo y la Virgen en la cruz, integrado en un conjunto patrimonial en el que la arquitectura religiosa y el cementerio conforman un espacio de especial interés.

LA IGLESIA

La iglesia actual de Santa Eulalia de Román fue construida entre 1906 y 1916 sobre el lugar que ocupaba anteriormente un templo de origen románico. De la antigua construcción todavía se conserva parte del muro izquierdo de la nave, uno de los vestigios que permiten recordar la existencia de la iglesia anterior y la larga historia religiosa de la parroquia.

El templo está rodeado por un cementerio de estilo neoclásico, característico por la presencia de numerosos panteones realizados en granito. La utilización de este material, tan estrechamente vinculado a la tradición de los canteros locales, contribuye a reforzar la unidad y el carácter del conjunto arquitectónico y funerario.

La historia de San Román no se limita, sin embargo, a su tradición religiosa y a la artesanía de la piedra. En las proximidades de la iglesia también se conservan otros elementos vinculados a la memoria colectiva de la parroquia, entre ellos la capilla de San Juan Bautista, conocida también como capilla de Pardo. Sus fundadores fueron los señores de Pardo, en una muestra más de la presencia de diferentes familias y linajes en la historia local.

Otro de los edificios de interés es la antigua casa escuela de Román. Construida en 1927 gracias a las aportaciones realizadas por los propios vecinos, el edificio se convirtió durante décadas en un espacio fundamental para la educación de varias generaciones de la parroquia. La escuela representó un importante punto de encuentro para la comunidad y forma parte de la memoria de las personas que aprendieron en ella.

Con el paso de los años, el edificio fue adaptándose a las nuevas necesidades de la parroquia. En 2007 fue rehabilitado para convertirse en local social, función que mantiene en la actualidad como espacio para actividades culturales y comunitarias. La antigua casa escuela constituye así un ejemplo de la recuperación del patrimonio local y de la transformación de los antiguos equipamientos para continuar al servicio de los vecinos.

Todos estos elementos forman parte de un paisaje en el que patrimonio y memoria aparecen estrechamente ligados. La historia de San Román es, por tanto, la historia de una parroquia marcada por la tradición, por el patrimonio y por la capacidad de sus vecinos para conservar y transmitir el legado de las generaciones anteriores.

En un territorio en el que la piedra forma parte del paisaje y de la arquitectura, San Román representa uno de los capítulos más singulares de la tradición canteril vilalbesa. Su historia permite entender no solo la evolución de una parroquia, sino también la importancia que los artesanos locales tuvieron en la configuración del patrimonio de A Terra Chá.

PROGRAMA

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