La CIG condena la agresión «fascista» a un compañero sindicalista de As Pontes

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El sindicato llama a no cesar en la lucha contra los discursos de odio y los ataques a las libertades fundamentales
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15 Oct 2026

La CIG condena la agresión sufrida por el compañero Luis Castro, de la Unión Local de As Pontes, mientras colocaba una pancarta relacionada con la huelga por el convenio colectivo del comercio de alimentación. La central nacionalista alerta del incremento de este tipo de ataques y llama a no callar ni dejar de denunciar ninguna acción que atente contra los derechos y las libertades democráticas.

El suceso se produjo a primera hora de la mañana del pasado martes, cuando Castro estaba solo colocando la pancarta. En ese momento, se le acercó un hombre desconocido que comenzó a insultarlo con expresiones como «rojo de mierda» y «nacionalista de mierda». Según relata la CIG, el agresor se reivindicó como ultraderechista y lo amenazó diciendo «voy a acabar con vosotros», antes de propinarle varios puñetazos en la cara y en la espalda.

Como consecuencia de la agresión, el sindicalista tuvo que acudir al centro de salud de As Pontes, desde donde fue derivado al hospital de Ferrol. Los golpes le provocaron la rotura de un diente y fuertes dolores en la mandíbula y en la zona lumbar. Castro también presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil.

La CIG considera que este episodio es un ejemplo más del incremento de la violencia física y verbal contra la izquierda y, especialmente, contra el sindicalismo nacionalista, por lo que representa de resistencia y lucha frente a la derecha más españolista y reaccionaria. La central sitúa estas agresiones en el actual contexto sociopolítico y acusa a formaciones como el Partido Popular y Vox de fomentar discursos de odio y mensajes racistas, machistas y antinacionalistas, mientras promueven, según denuncia, una exaltación abierta del franquismo y de la represión.

El sindicato recuerda también que en las últimas semanas se han producido en Ferrolterra ataques contra las instalaciones de Cruz Roja y pintadas en el domicilio de un conocido activista. Según la organización, el objetivo de estos hechos es «señalar, deslegitimar y amenazar» a quienes trabajan en la defensa de la justicia social.

Ante esta situación, la CIG advierte de que «la clase trabajadora y el pueblo gallego no pueden permanecer impasibles» ni mantener una posición de equidistancia cuando están en cuestión los derechos laborales, las libertades civiles, los servicios públicos, el sistema de protección social y el reconocimiento de los derechos nacionales de Galicia.

La central sindical llama, así, a intensificar la movilización y la lucha en las calles y en los centros de trabajo para hacer frente a lo que define como «barbarie fascista».

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